lunes, 7 de febrero de 2022

La tercera edad: un estorbo; un servicio gratuito; un pelotazo económico o un bien reciclable

 “El mayor de los males es salir de la sociedad de los vivos antes de morir”

L. A. Séneca


Uno de los recuerdos que ha quedado grabado con tinta indeleble en mi desgastada memoria es, sin duda, aquel cuento que presenta a un niño que, en la cocina de la casa familiar, está labrando, en un pedazo de madera, un objeto. La escena discurre en la gran cocina de la casa en la que, en un rincón de la habitación, encorvado sobre sí mismo e intentando recibir un poco del calor de la gran chimenea, donde arden los leños sobre los que pende el puchero de las viandas, colgado del soporte de hierro; un anciano, de manos temblorosas, intenta, con muy poco éxito, llevarse la cuchara de las gachas, que se están enfriando en el cuenco de madera, a sus arrugados labios. El resto de la familia está sentada ante la señorial mesa de madera, situada en el centro de la habitación, sobre la que están depositados los tentadores, abundantes y exquisitos manjares, de los que están dando buena cuenta los familiares del anciano, sin que ninguno se preocupe de él ni tan sólo para echarle una fugaz mirada. En un momento dado el padre, curioso de saber lo que está fabricando su hijo, le pregunta “Hijo, dime ¿qué es lo que estás tallando? El chico levanta la mirada de su trabajo y, con la inocencia propia de la niñez, le responde: “Estoy preparando el cuenco de madera para, cuando seas viejo como el abuelo, puedas comerte las gachas sentado junto a la chimenea”.

Sólo una persona, como este comentarista, que ya ha llegado a esa etapa de la vida en la que de lo único que se puede presumir, y todavía con cautelas, es de tener experiencia; puede acometer un intento de explicar, con la acidez del cinismo, en lo que se ha convertido hoy en día, este paso de la madurez a la tercera edad. Lo normal es que, el que consigue jubilarse, obtenga una pensión que le permita subsistir y disponer de tiempo libre para intentar vivir, lo mejor posible, los años que le restan de vida; pronto, cuando se da cuenta de que no tiene nada que hacer, que sus amigos del trabajo empiezan a rehuirle y la familia lo va aislando para evitar ser el blanco de sus “batallitas”; se convierte en un verdadero estorbo, alguien del que nadie se quiere ocupar y así llega un momento en que, los familiares, se juegan a suertes quien lo debe alojar cada semana en su domicilio. Lo normal es que acabe en un hogar para ancianos, en el que le van a incautar su pensión y va a pasar a formar parte de aquellos que le precedieron y que sólo esperan, en mejor o peor estado, que les llegue la Parca para sacarlos de aquel Purgatorio.

No obstante, hay otros que corren otra suerte. Algunos, incluso, se lo toman como un privilegio. Se trata de aquellos que tienen hijos que trabajan y no saben a quien han de confiar sus hijos mientras ellos están ausentes de su domicilio. “Como papá o mamá no tienen nada que hacer, al estar jubilados, no les importará hacerse cargo de los niños durante el tiempo en que estamos trabajando”. No se preocupan de si los pobres viejos ya no tienen fuerzas para aguantar la vitalidad insaciable de sus nietos; ni si tienen frío a la hora de ir a recoger del colegio a sus nietos o les duele la espala o la artritis les impide poder coger con fuerza la mano del niño, que intenta liberarse para corretear por su cuenta. ¡Hay que ver abuelos lo mal criados que tenéis a estos niños!, ¿pero… cómo es posible que el niño se haya caído? ¡Mira el golpe que tiene en la cabeza! ¿Es que no sois capaces de cuidar bien de ellos? Y los abuelos callan. Pensaban que, después de cuarenta o cincuenta años de trabajo, podrían tener una vejez solos y sin otras obligaciones… sin embargo.

Pero, los que constituyen una verdadera bendición para sus familias, son aquellos que disponen de una pensión elevada. Todos se esmeran en tenerlos contentos, incluso se ofrecen a albergarlos y cuidarlos… claro que, a cambio, se quedan con la pensión del anciano. Lo que ocurre es que, si al infeliz que cae en sus manos le coge un infarto, se cae dentro del baño y se rompe la cabeza o,¡ en el colmo de la suerte! es atropellado en la calle por un automóvil; entonces, señores, es cuando todos se constituyen en sus más celosos vigilantes, se turnan en hacer guardia ente la UCI para vigilar que se le den las medicinas a la hora indicada; se les inyecten los calmantes o el suero o se les vigile la presión. No, por supuesto, por interesarse por la salud del enfermo, ¡nada de eso!, se trata de tomar nota de cualquier fallo del hospital para, cuando se muera el anciano, intentar sacarles a los facultativos toda la “pasta” posible, que para ello hay abogados especializados que, por una parte de lo conseguido, se encargan de todos los tramites.

Parece que pocos se han dado cuenta de que las estadísticas están demostrando que, la duración media de la vida, ha crecido de una forma espectacular durante los últimos años, debido a las mejoras de la medicina, de la cirugía, de los medicamentos, de la preparación de los facultativos y del cuidado de la alimentación saludable. Hoy en día, son numerosas las personas que llegan a la edad de jubilación en perfectas condiciones de salud; muchos se jubilan antes de la edad reglamentaria a causa de las jubilaciones anticipadas, debidas a problemas empresariales; los hay que abandonan el ejercicio de sus profesiones en el momento más álgido del ejercicio de su profesión y en condiciones físicas inmejorables para poder desempeñar una labor útil para la sociedad.¿ Es razonable que, con lo que cuesta preparar a un científico, un maestro, un especialista o un buen informático, se desprecien sus servicios que, en muchos casos podrían prorrogarse varios años más a favor de la sociedad?.

¿Saben ustedes el motivo principal por el que se envía al ostracismo a personas verdaderamente aptas para seguir trabajando? Pues, porque las mejoras tecnológicas, el desarrollo de las ciencias digitales, la robotización, la telemática, cada vez van reduciendo el número de puestos de trabajo, variando el contenido de los mismos y cerrando las puertas a personas que, en otros tiempos, hubieran estado en perfectas condiciones de trabajar. Por un lado el Estado no dispone de suficientes medios para pagar las pensiones, de aquí que haya tenido que meter mano en el Fondo de Garantía de las Pensiones, para que se hayan podido pagar las pagas extraordinarias de aquellos que perciben pensiones. Por otro, se encuentra que el paro juvenil ronda el 40%, lo que produce que muchos de nuestros licenciados se vean obligados a abandonar España para encontrar un trabajo. Un mordaza mortal que viene costando miles de millones en subvenciones y otra miles de millones a causa de desaprovechar talentos de los que se ha prescindido para jubilarlos antes de tiempo.

¿Hay alguien que se haya preocupado de ello? Posiblemente sí, en cuanto a conseguir alargar la edad de jubilación para las nuevas generaciones, con el objeto de sostener el sistema; sin embargo, se ha abandonado el estudiar otros sistemas en los que la iniciativa privada pudiera intervenir, descargando el peso que significa para el Erario público el mantener el sistema público de reparto. Pero ahí nos topamos con la demagogia de la izquierda, que todavía no ha sido capaz de entender que la iniciativa privada supera, al cien por cien, a la pública, consiguiendo rentabilizar los servicios, de forma que salen ganando los trabajadores y las empresas. O así es como lo veo, señores, desde mi óptica de ciudadano de a pie.

jueves, 3 de febrero de 2022

El Consell ofrecerá por primera vez un catálogo de actividades para las personas mayores

 

El Consell ofrecerá por primera vez un catálogo de actividades para las personas mayores

El Consell de Mallorca ofrecerá por primera vez un catálogo de activados dirigido a las personas mayores, en el que ha estado trabajando y sigue trabajando la dirección insular de promoción sociocultural.

03/2/2022 - 14:00


PALMA, 3 (EUROPA PRESS)

El Consell de Mallorca ofrecerá por primera vez un catálogo de activados dirigido a las personas mayores, en el que ha estado trabajando y sigue trabajando la dirección insular de promoción sociocultural.


En una nota de prensa, la institución insular ha indicado este jueves que las actividades las llevarán a cabo entidades especializadas y colegios profesionales elegidas por concurso público y se realizarán en las asociaciones. El objetivo de esta primera convocatoria es medir el interés y demanda de las actividades, así como el impacto que hayan tenido.

"El nuevo catálogo propio del Consell estará muy enfocado a la promoción de la autonomía y la difusión de los hábitos saludables de vida. Es un paso muy importante. Las asociaciones de personas mayores han sido muy perjudicadas por la pandemia. Recuperamos la normalidad y añadimos estas nuevas actividades", ha señalado el conseller de Presidencia, Javier de Juan.

Así, el conseller ha explicado que el nuevo catálogo como punto de partida trabajará cuatro temáticas: la brecha digital y prevención del fraude; la risoterapia, el teatro, la expresión corporal por un envejecimiento activo; proyectos de fotografía a partir de las emociones y también la actividad física y la relajación.

Estas actividades financiadas al 100% por la institución son complementarias a las que ofrecen las asociaciones. Se prevé que se llevarán a cabo entre los meses de septiembre y diciembre de 2022.

Por su parte, el conseller Javier de Juan ha avanzado que este año la convocatoria de subvenciones se incrementa en 120.000 euros y alcanza los 1.780.000 euros.

El aumento de 120.000 euros se materializa en las cuantías de actividades y mantenimiento en relación con 2021. En esta convocatoria el máximo por federación es de 8.500, lo que supone un incremento de 500 euros por federación respecto a 2021. Para las asociaciones cuyo límite es de 7.100 euros, lo que significa un incremento de 600 euros por asociación, en relación con el año anterior.

Todas estas novedades de este año las ha explicado el conseller De Juan y la directora insular Carol Abad en una reunión en el Centro Sociocultural de Inca donde han sido invitadas más de 40 asociaciones y entidades de personas mayores. Se prevé celebrar más reuniones con otras asociaciones este viernes en Palma y el martes en Manacor.



miércoles, 2 de febrero de 2022

'Soy Mayor No Idiota'

   "la tecnología no debería crear nuevas barreras o aumentar las desigualdades sociales que ya existen, sino ayudar a eliminarlas"

En las últimas semanas, se ha hecho muy popular la petición de Carlos San Juan, médico jubilado de 78 años, que ha expresado su malestar ante el cierre de sucursales bancarias, la digitalización de los principales servicios y el trato deshumano de los bancos que está provocando que muchas personas mayores tengan dificultades para hacer sus gestiones con autonomía. "Todo ello está aislando especialmente a personas en situación de vulnerabilidad, aquellas que no tienen acceso a las nuevas tecnologías y/o que no tienen los suficientes conocimientos informáticos como para realizar algunas gestiones fundamentales para su día a día", exponen desde HelpAge España.
Como ya se ha señalado desde distintos colectivos y organizaciones, la discriminación en la digitalización no afecta solo a la banca, sino también a otros servicios básicos como pedir una cita médica o solicitar una prestación en la seguridad social. La posibilidad de realizar todas estas gestiones por Internet es, sin duda, un gran avance y tiene muchos aspectos positivos, pero no puede ser la única vía, ni sustituir servicios que ya existían porque esto impide que muchas personas no puedan disfrutar de sus derechos fundamentales y provoca, además, que se empeoren los servicios ofrecidos.

Por otro lado, "es importante señalar que gran parte de estos trámites no son intuitivos, ni simples de realizar e, incluso, quienes utilizan las nuevas tecnologías en su vida diaria pueden encontrar problemas para acceder a la información que necesitan o para hacer una gestión". La tecnología debe mejorar servicios y facilitar nuestras vidas, no crear nuevas formas de exclusión o llegar a incapacitar a personas totalmente capaces de vivir con autonomía y tomar sus propias decisiones. Por ello, se destacarian que, "el proceso de digitalización debe ser inclusivo. Esto significa que las aplicaciones destinadas a realizar transacciones deben ser sencillas y accesibles y estar pensadas para que una población muy diversa pueda utilizarlas con seguridad".

EXCLUSIÓN Y EDADISMO
En su petición, San Juan afirma: “Muchas personas mayores están solas y no tienen nadie que les ayude, y otras muchas, como yo, queremos poder seguir siendo lo más independientes posible también a nuestra edad. Pero si todo lo complican y cierran las oficinas, están excluyendo a quienes nos cuesta usar Internet y a quienes tienen problemas de movilidad".

Además de la necesaria inclusión de las personas mayores en el proceso de digitalización, esta petición debe hacernos reflexionar sobre varios asuntos de vital importancia. Uno de ellos es el derecho de todas las personas a vivir con la mayor autonomía posible. Si no se tienen en cuenta las necesidades específicas de las personas mayores y se las incluye en este proceso, no solo se las está aislando de la sociedad y se las está privando de sus derechos más básicos como ciudadanas, sino que también se están fomentando actitudes edadistas y se está promoviendo la percepción de que las personas mayores son una carga, necesitan ayuda para realizar gestiones y no son capaces de vivir con independencia.

El hecho de que gran parte de la población que se siente excluida ante esta digitalización sea mayor depende de muchos factores, pero la edad no es ni puede considerarse nunca el problema. Las personas mayores son diversas y son capaces de utilizar las nuevas tecnologías -y, de hecho, muchas lo hacen con total normalidad-. Sin embargo, no podemos obviar que muchas de ellas no las han utilizado nunca porque durante gran parte de sus vidas, simplemente, no existían los móviles o no han necesitado internet en vida cotidiana o trabajo. Cada vez más personas mayores utilizan las redes sociales, las aplicaciones de mensajería o utilizan internet para informarse, pero puede que muchas de ellas no tengan la confianza suficiente como para realizar operaciones bancarias o gestiones más complejas por internet o, simplemente, prefieran hacerlo de forma presencial, interactuando con personas de carne y hueso (y están en su derecho).

Aunque la brecha digital afecte de forma especial a parte de la población mayor, "no podemos utilizar esta reclamación para caer en paternalismos y estigmatizar, aún más, a las personas mayores",  Todas las personas en algún momento, necesitamos atención personal y hablar con profesionales (para pedir un préstamo, solicitar un nuevo servicio o cancelarlo, preguntar dudas...) y las aplicaciones móviles nunca podrán sustituir el trato humano, ni suplantar servicios básicos.

Con todo ello, se señalan cuatro aspectos clave para abordar las desigualdades en el acceso a las nuevas tecnologías:

• Promover el aprendizaje a lo largo de la vida: El aumento de la longevidad es uno de los mayores logros de nuestra humanidad y debemos aprovecharlo y disfrutarlo. El aprendizaje a lo largo de toda la vida nos permite mejorar nuestras competencias y seguir creciendo a todos los niveles. Los proyectos vitales  no terminan con la jubilación y se debe fomentar el acceso de las personas mayores a la formación formal e informal en igualdad de condiciones. Además, para que todas las personas puedan disfrutar de los beneficios que pueden aportar las nuevas tecnologías, es necesario que se pongan en marcha programas de digitalización que vayan más allá del uso de aplicaciones de mensajería o de realizar búsquedas por Internet. Para realizar gestiones importantes (como operaciones bancarias o instalar un certificado digital) es necesario tener mayores competencias y manejar aplicaciones informáticas con seguridad y confianza.

• Promover la autonomía y garantizar el derecho a la privacidad: La tecnología debe utilizarse como un medio para que todas las personas puedan disfrutar de una mayor autonomía y no todo lo contrario. No podemos dejar la responsabilidad en manos de la buena voluntad de un hijo, una nieta o n vecino que ayude a quienes no saben o no pueden realizar un trámite a través de las nuevas tecnologías. Las personas mayores, al igual que las personas de todas las edades, tienen derecho a la privacidad, a vivir y tomar sus propias decisiones y se deben crear los apoyos necesarios para que puedan disfrutar del mayor grado de autonomía posible. La igualdad implica que todas las personas sean reconocidas como sujetos de derechos y deberes en igualdad de condiciones. Por ello, la autonomía, el derecho a participar en el proceso de toma decisiones, a realizar elecciones personales y a expresar sus opiniones libremente son clave para que las personas mayores puedan disfrutar plenamente de sus derechos individuales.

• Combatir la despoblación rural: En las zonas rurales, donde hay un porcentaje muy alto de personas mayores, existen mayores dificultades para acceder a recursos, bienes y servicios fundamentales. Necesitamos crear medidas efectivas para combatir el abandono de los pueblos y que se fomente el desarrollo rural desde una perspectiva integral, que permita que las personas de todas las edades puedan vivir en pequeños municipios sin  que esto suponga mayores barreras para su salud y calidad de vida o una limitación a sus derechos fundamentales.

• Romper estereotipos edadistas y fomentar los espacios intergeneracionales: No podemos abordar la brecha digital desde estereotipos edadistas, cayendo en paternalismos y estigmatizando, aún más, a las personas mayores. Debemos eliminar de nuestro ideario colectivo la creencia de que las personas mayores son incapaces para la tecnología o una carga para la sociedad. Las personas mayores son diversas y, por tanto, tienen necesidades, conocimientos, habilidades diversas y tienen mucho que aportar al conjunto de la sociedad como ciudadanas. Por ello, es necesario crear estrategias que fomenten la participación de las personas mayores y crear más espacios de encuentro intergeneracional.